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domingo, 26 de abril de 2015

RESTAURACIÓN Y SANIDAD INTERIOR 3 - Somos hijos amados por nuestro Abba




5
Sanidad de la identidad


   ¿Quién eres tú? ¿Te has aceptado a ti mismo? O ¿todavía estás enojado contigo mismo y te rechazas? Una jovencita me dijo: "Pero ¿cómo puedo amarme con mis piernas tan flacas y mis dedos tan torcidos?". Cada persona tiene algo de sí misma que no le gusta. 


   Recuerdo muy bien el día en que tuve que aceptar mis pecas. Pensaba que eran feísimas, pues quería tener la piel trigueña, no tan clara como la tenía, y sin aquellas pecas. Mi cabello que me parecía de color ratón, también me era inaceptable. Recuerdo el día cuando tuve que reconocer que Yahweh me había hecho como era y para Él ese modelo era hermoso. 

   ¿Te has aceptado como Yahweh te ha hecho? O ¿todavía te odias? ¿Qué es lo que no te gusta de ti misma? ¿Es demasiado larga tu nariz, o flacas tus piernas, o torcidos tus dedos? ¿Qué es lo que estás rechazando de ti mism? 

   Permíteme preguntarte algo: ¿A ti qué te decían? ¿Te comparaban negativamente con otros? Te han dicho: "Fulano sí es bueno, pero tú no sirves para nada. ¿Ves que bonita es fulana de tal? Pero tú...". ¿Cómo te comparaban con los demás? 


El Auto-Perdón

   ¿Qué has hecho tú que nunca te hayas perdonado? 

Helena me contó de un aborto que le habían practicado años atrás.


Cuando le pregunté si Yahweh la había perdonado me aseguró que sí.

—¿Estás segura de que Yahweh te ha perdonado? —le insistí.
—Sí, me ha perdonado porque yo se lo confesé y Él ha prometido perdonarme. Creo que me ha perdonado.
—¿Y tú te has perdonado?
—¡Ay, no! —gritó—. ¿Cómo puedo yo perdonarme algo como lo que hice?
—Dime una cosa: ¿tú eres más santa que Yahweh?
—No—me contestó sorprendida.
—Acaso no estás diciendo: "Yahweh, tú puedes perdonarme a mí y yo acepto tu perdón. Pero yo soy más santa que tú, por lo tanto no puedo perdonarme a mi misma". ¿No es eso lo que estás haciendo? Porque tú aceptas el perdón de Yahweh, pero no te perdonas a ti misma.
Al darse cuenta de lo que estaba haciendo, Helena se perdonó a sí misma con el perdón con que Mashíaj le había perdonado a ella. 
"¿Y tú te has perdonado?"

   En esa lista que hiciste en el capítulo anterior has anotado todas las cosas dolorosas que te han hecho tu madre, tu padre, tus tíos, tus abuelos, tus vecinos, tus compañeros de colegio o cualquier otra persona. Ahora agrega a la lista todo lo que tú has hecho, que nunca te has perdonado. 

   También escribe todo lo que rechazas en cuanto a tu cuerpo y tu personalidad. Escribe la verdad; recuerda que "la verdad os hará libres", es la promesa de Elohim. Di la verdad; no digas lo que tú piensas que debes decir, ni tampoco lo que tú sabes que debes pensar. Di lo que de veras está en tu corazón


La Auto-Aceptación




   En mi familia había tres mujeres y un varón cuando mi hermano mellizo y yo nacimos. Mi hermano mayor, que tenía cuatro años y medio, quería un hermano varón, pero mi hermanito mellizo, quien nació después de mí, murió. Mi hermana mayor me contó que al día siguiente a nuestro nacimiento y antes de enterrar a mi hermanito nos pusieron frente a frente. Al venir mi hermano a mirarnos trató de abrir los ojos de su hermanito, y ante la imposibilidad de conseguirlo, exclamó "¡No, no! ¡Que se muera la niña! Yo no quiero otra hermana. Yo quiero a mi hermanito. ¡Que se muera la niña y viva mi hermano!" 

   La situación se empeoró porque yo era una niña un tanto precoz. De alguna manera, en mi mente de niña, llegué a relacionar mi forma de ser con el hecho de que yo había nacido primero que mi hermano mellizo. Había llegado a la conclusión de que, cuando mi hermano y yo nacimos, yo me había "metido por delante" y había causado su muerte. "Yo tuve la culpa de su muerte me decía, porque si yo no me hubiera "metido por delante", él hubiera vivido, yo hubiera muerto y mi hermano mayor hubiera tenido el hermanito que él tanto quería". Yo era la culpable de todo. 

   Mi hermano es mecánico, y como no tenía un hermano para enseñarle su oficio, me lo enseñó a mí. Por años y años yo traté de ser un hombre. 

   Yo no sabía lo que me pasaba hasta cuando estudié enfermería y empecé el curso de psiquiatría. Al fin entendí que yo creía que había matado a mi hermano. En mi subconsciente tenía toda la culpa de su muerte. Temía matar a cualquier hombre que se me acercara. Al fin y al cabo, el primer novio que tuve murió en un accidente. ¡Yo era una persona peligrosa! 

   No fue hasta cuando cumplí 23 años, que pude llevar esos sentimientos a Elohim y ser liberada de esa culpa. Entonces me di cuenta de que Yahweh tenía un plan para mi vida como mujer, un plan que ningún hombre hubiera podido realizar, y ni siquiera yo misma si hubiese sido hombre. Por eso Él me hizo mujer, quería que yo fuera mujer, y me había permitido vivir. Él tenía otro plan para mi hermano mellizo

   No sé de qué sexo era el niño que esperaban tus padres cuando naciste. Tal vez tú pienses que debiste ser hombre, pero eres mujer, o ser mujer, pero Yahweh te hizo hombre. ¿Alguna vez te has aceptado como eres, como Yahweh te ha hecho? ¿Has aceptado tu sexo? O ¿rechazas lo que Yahweh ha hecho? Di la verdad. Si es así, escríbelo en la lista. 

   Piensa también, ¿cómo fuiste tratada, o qué te dijeron en cuanto a las mujeres, para hacerte sentir que deberías ser hombre? O, ¿qué es lo que te han dicho en cuanto a ser hombre para que tú sientas que deberías ser mujer? Apunta en la lista aun las frases concretas que puedas recordar. 

   Nosotros no podemos volver al pasado para cambiarlo. Yo no podía retroceder años atrás, morir y revivir a mi hermano. No podía retroceder para borrar lo que dijeron. Pero Mashíaj Sí podía. Él no me hizo morir y resucitó a mi hermano, pero sí cargó sobre Sí el dolor de aquellas frases que yo oí y también cargará las frases que quizás tú has oído. Él cargó sobre sí esos sentimientos de culpa que yo tuve, y me libró. Ahora estoy muy satisfecha de ser mujer. Estoy felizmente casada y soy madre de dos jóvenes. 




Tu concepción

   Puede ser que tú seas el resultado de un pecado. 

José era un joven que estaba preparándose para el ministerio en el seminario. Nació cuando la mamá era soltera y tenía 18 años. Ella lo abandonó cuando tenía dos semanas dejándolo con los abuelos. Para ellos, José no fue más que otra boca que alimentar, comía demasiado y les gastaba demasiado en ropa. Él siempre sentía que no tenía derecho a vivir porque era el resultado de un pecado. Sentía que no estaba en el plan de Yahweh el que él existiera.  
Cuando José predicaba, tenía que vestirse con un traje de tres piezas. No tenía mucho dinero, pero siempre tenía que estar vestido lo más elegantemente posible pues de lo contrario, no tenía valor para pararse frente a la gente. Estaba compensando su inferioridad con la ropa que vestía.  
Después de hablar yo en el seminario sobre sanidad interior, José vino a orar por su pasado. Al empezar la oración, sentí de una manera muy clara que debía orar por el momento de su concepción. Sí, su vida había empezado como el producto de un pecado, no podemos negarlo. Pero a su vez, ¿no es acaso Yahweh, el que tiene control sobre todo? ¿No es Yahweh el que cuida tanto la vida que va a surgir, como también aquella que no va a continuar? Al fin y al cabo Yahweh permitió que la vida de José surgiera, librándolo de un aborto. También lo cuidó de que no muriera al nacer; lo mismo que durante toda su vida para que no le pasara nada grave. Yahweh tenía un plan para él. Desde luego, el plan no era que naciera dentro de las condiciones en que ocurrió; ellas fueron las consecuencias del pecado de sus padres, él era el resultado del plan de Yahweh.  
Oré de una manera muy especial, para que Mashíaj cargara sobre Si el pecado de cómo fue concebido José. Después que terminamos de orar, él exclamó: "Por primera vez, entiendo que si Yahweh no hubiera querido que yo existiera, me hubiera llevado en un aborto involuntario o sencillamente yo no hubiera tenido un principio. Reconozco que yo estoy aquí porque Yahweh tenía un plan para mi vida". 

   Yahweh también tiene un plan para tu vida. ¿Cómo fue  tu principio? ¿Has sentido alguna vez que no tienes derecho a vivir? Di la verdad y agrégala a tu lista. 


Sanidad de la sexualidad



Muchas personas necesitan sanidad en cuanto a su sexualidad. ¡Cuántas mujeres han sido violadas siendo niñas y después sienten que no valen nada! ¡Cuántos jovencitos fueron llevados a una casa de citas por su propio padre y tienen pésimos conceptos del sexo, pues piensan que la mujer es un objeto para conquistar y usar, y nada más! ¡Cuántos hombres fueron víctimas, cuando niños, de actos homosexuales! Como consecuencia de todo ello, su concepto acerca de la relación sexual es totalmente distorsionado. El Mashíaj también vino para cargar todos estos traumas en la cruz.  
María, estudiante universitaria, se había entregado a Elohim seis meses antes de yo conocerla, pero no tenía paz en su vida. Un amigo de ella me pidió que le hablara. Cuando esta joven llegó a la puerta de mi oficina, la vi tan pálida, con la cara tan torcida, tenía una apariencia tan horrible, que me pregunté qué le habría ocurrido.  
María estaba llena de odio hacia su papá. Él había abusado sexualmente de ella desde que tenía tres años. Cuando la mamá la mandaba a la alcoba del papá por la mañana con el café, el papá siempre cerraba la puerta y abusaba de ella. Cuando ella cumplió los 11 años él no volvió a molestarla, pero luego el abuelo, un tío y dos hermanos abusaban de ella. Para vengarse de su papá, se juntó con su novio y luego con un segundo novio. Con el tercero tuvo un aborto y ahora vivía con el cuarto.  
María se sentía muy enojada con todos, quería matar a su papá y suicidarse. También estaba enojada con la mamá porque trató de contarle lo que pasaba pero en lugar de entenderla, la regañó diciéndole que tenía la mente tan sucia que aun se imaginaba todo lo que le había contado.  
¡Estaba furiosa con todo el mundo! Media hora estuvo en mi oficina contándome todo lo horrible que le había pasado. ¿Qué podía decirle a María? Simplemente que ella tenía razón de sentirse así. Tenía razón de odiar a su papá; tenía razón de odiar a su abuelo a sus hermanos, a su tío y a sus vecinos que sospechaban lo que pasaba y murmuraban de ella. Él papá siempre la llamaba prostituta y no le permitía salir de la casa le decía que ella era una mujer de mala vida. ' 
Yo le dije: "Tú tienes razón. Quieres matar a tu papá, quieres suicidarte. Tienes razón. ¡Saca todo ese odio, todo ese enojo, todo lo que sientas!". Por media hora, lo único que yo podía hacer, era ayudarla a sacar todo ese odio. Yo sentía que aun el aire estaba tan lleno de suciedad y odio que casi podía cortarlo.  
Al fin, cuando ella se calmó un poco, le dije: María, tu te has entregado a Elohim Yahshua ha'Mashíaj, ¿no es cierto? Sí. Voy a pedir que Yahweh abra tus ojos espirituales, para que puedas ver que el Mashíaj está aquí a nuestro lado. ¿Puedes verlo con tus ojos espirituales?Sí, está aquí, puedo verlo" —contestó María. Ahora vamos a hacer algo —le dije—. Pidamos a Yahshua que te abra un costal espiritual y echemos adentro todo lo que ha hecho tu papá, todo lo que tú me has contado, cosa por cosa, vamos a meter todo en este costal. ¿Está todo adentro?Sí. Yo oré: Yahshua, en tu nombre cerramos este costal. Cúbrelo con tu sangre y séllalo con tu mano, para que nunca mas pueda ser abierto. María, ¿puedes tú ver este bulto?Sí, lo veo. Ahora, tú y yo, juntas, tiramos este bulto sobre los hombros de Mashíaj. ¿Ves al Mashíaj con ese bulto sobre sus hombros clavado en la cruz?Sí, yo puedo verlo. Yahshua pagó el precio por lo que te hizo tu papá. Mira como este bulto cae al infierno, de donde vino, y desaparece. Ahora —le dije—, no trates de perdonar a tu papá. Tu papá nunca te dio perdón. Tú no puedes perdonarlo porque en tu "vaso" no hay ningún perdón para darle. Di la verdad: ¡Yo no puedo perdonarte, papá, todo lo que me has hecho!Papá, jamás podré perdonarte por lo que me has hecho oró María. Yo continué: Ahora, mira los ojos de Mashíaj. Él viene, y ha resucitado, lleno de amor por ti. Mira cómo fluye perdón de Él. Acógete a este perdón y recibe ese amor del Mashíaj. ¿Estás ahora mismo experimentándolo?"Sí, Él está derramándolo en mí.Ahora, di la verdad a la memoria de tu papá. Di: ¡Papá, yo no puedo perdonar lo que tú has hecho; yo solamente puedo odiarte! Pero yo he echado todo eso sobre Mashíaj. El llevó mi odio, mi dolor y mi humillación en la cruz. Él está derramando su amor y perdón en mí. Ahora, yo tomo este perdón que Mashíaj está poniendo en mi vaso y lo entrego a ti, papá. Con este perdón yo te perdono. 
Así, María perdonó a su padre. 
 
María iría a visitar a su familia ese fin de semana Y tendría que verse con su padre. No sabía qué haría al verlo. Ella estaba muy temerosa de la forma como reaccionaría al estar frente a él. No trates de amar a tu papá le dije. Tu papá nunca ha llenado tu "vaso" con amor y por eso tú no tienes amor para darle a él. No trates de "amasar" tus sentimientos hasta que tú creas que sientes amor. Solamente di la verdad. Di respecto a él: "¡Papá, yo no puedo amarte! Pero yo me acojo al Mashíaj para que Él ponga sus sentimientos en mí y yo pueda sentir amor por medio de Él". 
María, sin embargo, seguía teniendo temor de volverle a ver. Mira, María, el problema ya es del Mashíaj. Si Él te da amor hacia tu papá, está bien, siéntelo. Si no te da nada para sentir hacia tu papá, no sientes nada. Si te da indiferencia, siente indiferencia. No importa, el problema ya es de Él. Tú le has entregado todo a Él, y lo que tú sientas de ahora en adelante es cosa de Él. No te preocupes, ve a tu casa con toda confianza, que lo que tú debas sentir por tu papá, en su momento, Yahshua lo va a poner en ti.  
María salió casi temblando. Quince días más tarde volvió. Cuando llegó a la oficina, por poco no la reconozco. La cara le había cambiado tanto, que me costó tiempo identificarla. Ella me dijo: "Yo no puedo decir que amo a mi papá, pero por primera vez en mi vida lo traté como una persona y no como un animal". 
Ahora teníamos que tratar las heridas que María había sufrido de parte de su mamá. Hicimos un bulto de todo lo que la mamá le había hecho, así como lo hicimos con el papá. Luego hicimos lo mismo con los hermanos, los vecinos y los compañeros del colegio que la habían marginado porque se dieron cuenta de que algo no marchaba bien en ella. Cada vez veíamos cómo Yahshua llevaba el bulto en la cruz. 
Cuando ella no podía perdonar a alguien decía la verdad: "Yo no puedo perdonarle; de veras no puedo. Mashíaj, me acojo a ti; yo acepto tu perdón y lo extiendo a ellos". Siguió así a través de su vida, perdonando a todos con el perdón de Mashíaj. 
 
Nunca le dije a ella que debía hablar con su papá. Sin embargo, seis meses después María vino y me dijo: "¿Sabes algo? Hablé con mi papá la semana pasada. Antes, lo trataba como un animal, y esta vez le pedí que me perdonara por la manera como lo había tratado. Mi papá me miró y me dijo: María, perdóname tu a mí por lo que te he hecho". 
Luego el padre le dijo: María, ¡tú has cambiado tanto! ¿Qué es lo que te ha pasado?. —Yahshua entró en mi vida y me cambió dijo María. ¿Cómo puede entrar Yahshua en mi vida y cambiarme a mí? preguntó el papá. 


El Niño No Deseado





   Tal vez tú fuiste un niño no deseado. Tal vez había ocho hijos y no querían nueve, o tal vez, sencillamente no te brindaban el amor que tú necesitabas. 

   Tal vez a ti tampoco te querían o fuiste un hijo no deseado. O ¿por qué es que te sientes así como te sientes? Di la verdad. Recuerda que la Biblia dice que la verdad nos hará libres. 



6
Obstáculos para decir la verdad


   "La verdad os hará libres" —dijo Yahshua. Pero muchas personas tienen temor de decir la verdad en cuanto a lo que sienten. Entre los obstáculos para decir la verdad, se encuentran: 

1. El Temor De Culpar A Otros

   Hay personas que no dicen la verdad en cuanto a lo que sienten porque no quieren culpar a sus padres. Por ello debemos entender que expresar la verdad en cuanto a lo que sentimos, no quiere decir que los estamos culpando; ellos seguramente hicieron lo mejor que pudieron. Al fin y al cabo, ellos tenían sus propias heridas ocasionadas por sus padres, y aquellos, las de sus padres. Más aun, si no permites que Yahweh te sane a ti, vas a trasmitir tus heridas a tus hijos. No podemos ser diferentes de lo que somos; vamos a vivir con nuestros hijos, tratándolos como nos trataron a nosotros. Alguien tiene que romper esta cadena, diciendo la verdad. Eso no es culpar a alguien. 

   ¿Quién era culpable de que yo tuviese ese sentimiento de culpa de pensar que yo había ocasionado la muerte de mi hermano? ¿Mis padres? No fue culpa de ellos que él muriera. ¿Mis hermanos? Ellos no sabían lo que estaban haciendo. Ellos me relataron con amor cómo fue mi nacimiento, no tenían ni idea de lo que estaba pasando dentro de mí. ¿Tenía yo la culpa? ¡Claro que no! 

   Al decir la verdad sobre lo que sentimos, no estamos culpando a nadie; estamos sencillamente diciendo la verdad desde nuestro punto de vista. Por ejemplo: si mientras estoy sentada en mi oficina describo lo que veo, yo podría decir: "Veo una ventana muy grande con unas cortinas blancas y un sofá grande". A su vez, la persona a quien estoy aconsejando podría describir lo que ve de la siguiente manera: "Veo una pared oscura con una silla verde en frente"




   Yo podría responder: "¿Cómo puedes llamar a ese sofá, una silla verde; y a esas cortinas, una pared oscura?". A lo cual la persona añadiría: "¿Pero no lo ves? ¡Esa silla no es lo suficientemente grande como para ser un sofá! ¡Y esa pared oscura ni siquiera se parece a una ventana!". Entonces yo podría pensar: "¡Ah! De verdad hay algo que no anda bien en esta persona!".

   Podríamos gastar el resto del día acusándonos de mentirosos o tratando de definir el concepto de sofá y silla. Si después de esa larga discusión cualquier de los dos cambiara su versión para complacer al otro, terminaría realmente siendo un mentiroso, porque no estaría diciendo la verdad acerca de lo que está percibiendo desde su punto de vista. 

   Cuando tú dices la verdad, la dices según lo que tú has sentido, no según lo que tus padres han sentido. Si hablara con tus padres, tu mamá diría una verdad y tu papá otra. Ambas van a ser diferentes a la tuya, porque es la historia desde el ángulo de cada quien. Aunque tu papá, tu mamá y tú van a decir la verdad, serán versiones diferentes de la misma historia. Entonces, la verdad de tu papá y tu mamá les hará libres a ellos pero sólo la verdad tuya es la que te hará libre a ti.  


2. El Temor A Lo Desconocido

   Otro obstáculo para decir la verdad es el temor a lo desconocido. Tú puedes pensar: "Pero si empiezo a decir la verdad en cuanto a lo que yo siento, ¿qué es lo que voy a encontrar más adentro?". 

Karin me dijo: "Una vez le conté algo de mi vida a un psicólogo y eso fue como abrir una ventanilla en mi vida por donde vi las cosas tan negras y feas, que preferí cerrarla rápidamente y no contarle nada más. Siempre me vi como una casa con todas las puertas y ventanas cerradas herméticamente. ¡Era muy oscuro adentro! Pero ahora, veo una casa con las puertas abiertas. Mis cuatro niños están jugando allá. Él viento está jugando con las cortinas y lo mejor de todo es que el Mashíaj está allá". 

   Tenemos temor de lo que puede estar escondido dentro de nosotros que no hemos descubierto. Si digo la verdad, ¿qué es lo que voy a encontrar debajo de todo? Decir la verdad duele; dolió cuando entró y va a doler al salir

   No es suficiente hablar en cuanto a lo que ha pasado, es necesario sentir el dolor otra vez. Tú puedes llorar amargamente en cuanto a lo que te ha pasado, pero si no sacas el dolor en sí, vas a quedar lo mismo que antes. Tienes que sacar lo que tú sentiste cuando las cosas pasaron. ¿Cuál fue el sentimiento que acompañó la difícil experiencia que viviste? Precisamente de ese sentimiento es que tenemos temor y es porque nos dolió tanto cuando aquello pasó, que ahora no queremos que ese dolor se repita otra vez

   Casi siempre en la mitad del proceso de sanidad, cuando la persona está excavando más y más en su vida pasada, llega a gritar: "¿Pero no va a terminar esto nunca? ¿Tengo que seguir sintiéndome así por toda la vida?".

   ¡Este proceso no sigue por siempre! Hay un final. Sin embargo, cuando uno está en la mitad del proceso, parece COMO SI no fuera a terminar. Piensa, si tienes veinte o cuarenta años de vivir con estos dolores, tienes veinte o cuarenta años para excavar antes que todo salga. Empero, hay un final. El proceso no va a continuar por siempre. 


3. El Mal Concepto De Yahweh

   Otro obstáculo para decir la verdad es nuestro concepto de Yahweh. ¿Cómo es Yahweh para ti? ¿Es como tu padre? ¿Muy rígido, listo para aprehenderte y castigarte? Es muy interesante saber que nuestro concepto de Yahweh concuerda con lo que nosotros experimentamos y sentimos en cuanto a nuestro padre terrenal. No estoy hablando en cuanto a lo que nuestra mente sabe acerca de Yahweh: Estoy hablando de lo que nosotros sentimos acerca de Yahweh... Fue Sigmund Freud, "el padre de la psicología " quien dijo que nosotros proyectamos a Yahweh, partiendo del concepto que tenemos de nuestro padre. Dijo parte de la verdad. Es cierto que nosotros formamos nuestro concepto del carácter de Yahweh según lo que haya sido y lo que la mamá nos haya dicho acerca de nuestro padre, pero eso no es lo que hace a Yahweh existir como realmente es. Yahweh existe tal cual es a pesar de nuestro concepto de Él, no según nuestro concepto de Él. Sin embargo, nuestras experiencias con nuestros padres nos dibujan el cuadro que tenemos en nuestra mente, a través del cual filtramos nuestra relación con Él. 

   Es interesante saber por qué Yahweh nos dice que Él es como un padre. Yahweh tenía todo nuestro vocabulario delante de sí, del cual podía escoger una palabra para decirnos cómo es Él. Habría podido escoger la palabra árbol. Un árbol es muy agradable cuando hace mucho calor y es bueno cuando hace frío porque podemos cortarlo y hacer fuego; podemos construir con él una casa. Pero un árbol no es un buen amigo y, desde luego, quisiéramos tener algo más que un árbol como Yahweh. 

   Yahweh hubiera podido escoger la palabra perro para decirnos cómo es Él. Un perro es el mejor amigo del hombre; es un buen compañero cuando uno se siente solo. Un perro amable nos protege, pero en ocasiones es sucio también. ¿Cierto que no sería agradable tener como Yahweh a un perro? Yahweh tenía acceso a todo nuestro vocabulario para escoger una palabra para decimos como es Él; y escogió la palabra "padre", porque ésta lo representa mejor que cualquier otra de las palabras que tenemos

   Esa seguramente era la palabra precisa para describirlo cuando nosotros, representados en Adán y Eva, estuvimos en el paraíso. Antes de la caída del ser humano, el padre no hubiera tenido los problemas que afronta ahora, hubiera sido un padre como nosotros hubiéramos querido tenerlo. Pero la raza humana cayó en el pecado y con ella, los padres también. 




   A pesar de eso, el padre sigue representando a Yahweh para el niño. Él padre para él es la persona más fuerte del mundo. Cuando la mamá dice: "Esperemos a que venga papá, él es más fuerte. Yo no puedo". El niño percibe que el papá lo puede todo. Para él, su papá es un Yahweh. Él niño forma sus primeros conceptos acerca de Yahweh según como sea su papá. 

   Sin embargo, ya no estamos en el paraíso y el padre tiene defectos, ya no representa correctamente a Yahweh. Ahora aprendemos cómo es Yahweh, observando a nuestro padre con sus virtudes y sus defectos. Para cada persona, Yahweh tiene los mismos defectos que tiene el padre

   Piensa un momento, ¿cómo es Yahweh para ti? ¿Cómo es tu papá? 

Yo recuerdo muy bien cuando Yahweh me mostró que estaba hablando con Él como mi mamá hablaba con mi papá. Mi mamá venía de una familia educada, de pastores y misioneros, siempre leyendo libros, etcétera. Mi papá venía de una familia campesina. Él leía la Biblia y el comentario para las clases de la escuela dominical pero no hacía ninguna otra clase de lectura. Mi mamá nunca pudo aceptar a mi papá como era.  
Yo nunca llegué a decirle: "Abba, muéstrame lo que tú quieres, sé que tú quieres lo mejor para mi vida. Muéstrame qué es y lo haré, porque sé que tu sabes más que yo". Ese día, Yahweh me detuvo en mi oración y me dijo: "¿Sabes? tú estás hablando conmigo exactamente como tu mamá hablaba con tu papá".  
Yo exclamé: "¡Yahweh mío, cómo es posible!", pues yo detestaba la manera como mi mamá le hablaba a mi papá. No quería ser como mi mamá en eso. En otras áreas de su vida, yo sí quería ser como ella, pero no en eso. Ahora me encontraba hablando con Yahweh como ella hablaba con mi papá, casi no podía admitirlo, quería más bien esconderme. Entonces, oí a Yahweh reírse suavemente, diciendo: "¿Y acaso tú piensas que yo no sabía eso desde el principio? Estaba esperando que tú te dieras cuenta y me lo dijeras para poder cambiarte".  
Finalmente, tuve que admitirlo: "Abba, sí, es verdad; yo estoy hablando contigo exactamente como mi mamá hablaba con mi papá". Cuando al fin le dije la verdad, Yahweh pudo empezar a cambiarme.

   ¿Cómo es tu Yahweh? Di la verdad; la verdad te hace libre. En la lista donde has escrito todo lo que te duele y tu concepto de ti mismo, escribe también tu concepto de Yahweh, lo que tú de veras sientes hacia Él. 






Prepara tu lista. En el próximo post vamos a aprender a entregarle definitivamente todas estas cosas a nuestro Mashíaj y Salvador Yahshua.






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¿Está usted listo espiritualmente? ¿Lo está su familia? ¿Está usted protegiendo adecuadamente a sus seres queridos? Esta es la razón de este ministerio, permitirle a usted primero entender el peligro que enfrenta, y luego ayudarle a desarrollar estrategias para advertir y proteger a sus seres queridos.  
Si usted ha aceptado a Yahshua ha'Mashiaj como su Salvador personal, pero ha sido muy tibio en su caminar espiritual con Él, necesita pedirle inmediatamente perdón y renovación. Él lo perdonará y llenará su corazón con el gozo del Espíritu Santo. Entonces, necesitará reiniciar un caminar diario de oración y estudio personal de la Biblia.  
Si usted nunca ha aceptado a Yahshua ha'Mashiaj como su Salvador, pero ha comprendido Su realidad y el Fin de los Tiempos que se acerca, y quiere aceptar Su regalo GRATIS de la Vida Eterna, usted puede hacerlo ahora, en la privacidad de su hogar. Una vez lo acepte como Salvador, usted habrá Nacido de Nuevo, y tendrá el Cielo tan seguro como si ya estuviera allí. Entonces, podrá descansar seguro de que el Reino del Anticristo no lo tocará espiritualmente.  
Si a usted le gustaría Nacer de Nuevo, vaya ahora a nuestra Página de Salvación 
Esperamos que haya sido bendecido por este ministerio, que busca educar y advertir a las personas, de modo que puedan ver el Nuevo Orden Mundial que está por llegar (el Reino del Anticristo) en sus noticias diarias. 
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Publicado por: Anunciadora de Sión
SOY CREYENTE EN YAHSHUA
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