Viene de la Parte 1
ARENA, POLVO Y ESTRELLAS
En este punto, Yahweh DESCARTA A LA HUMANIDAD COMO UN TODO. (¿Cambió de planes? ¿Mudó el estilo de jugar? ¡DE NINGUNA MANERA! Dejemos de mirar las apariencias y busquemos en las profundidades). Ahora el Señor pasa a la siguiente fase: no sólo separa un justo (¡y tendrá que esperar hasta el nacimiento de Abraham!), sino que comienza a HACER un pueblo para Sí mismo. Es decir, tomar al único hombre de en medio de toda una raza contaminada que no se dejaba vencer por sus propias pasiones y trataba, a pesar de sus errores, de hacer el bien y servir al Altísimo. Un “tercer” Adán, digamos, con el cual empezar las cosas de nuevo aunque a un nivel más reducido; ya no tratar de producir una raza, sino sólo un pueblo.






