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miércoles, 30 de abril de 2014

SOMOS ORGANISMOS ELECTROMAGNÉTICOS... Y NOS ESTÁN ALTERANDO



Nuestro organismo está compuesto por células, las cuales están agrupadas en tejidos según su función. Cada grupo de células está emitiendo en un rango de frecuencia diferente pero, al final, todas están en conexión.

Esto quiere decir que:

CUANDO UN GRUPO DE CÉLULAS ALTERA SU EMISIÓN DE FRECUENCIA, LOS EFECTOS DE COMPENSACIÓN EMPIEZAN A TRABAJAR PARA EVITAR POSIBLES AFECCIONES. SI SE CONSIGUE, PERFECTO; SI NO, EL ORGANISMO EMPIEZA A ENFERMAR, LO QUE PROVOCA SÍNTOMAS DE DESREGULACIÓN EN NUESTRO CUERPO CON MANIFESTACIONES COMO: CEFALEAS, INDIGESTIONES, ALGIAS, NERVIOSISMO…

Y, dada la interrelación de todo el organismo, el hecho de sufrir una dolencia en un grupo de células de nuestro cuerpo, la afección no es aislada, siempre resulta una conexión cercana por similitud de onda de frecuencia o por colaboración de sus funciones dentro del organismo.


TODA ENFERMEDAD COMIENZA CON UNA ALTERACIÓN DE LA ENERGÍA BIOLÓGICA


El ser humano tiene su propia huella dactilar energética que está entre el 0,2 y el 0,090 electrón-voltios: el rayo bio-infrarojo. Dichas cifras 0,2 y 0,9 eV expresan los límites mínimo y máximo; y entre ambas cada uno de nosotros tiene su propia longitud de onda.

El ser humano es un organismo electromagnético cuyo funcionamiento se puede alterar mediante señales de ondas a frecuencias determinadas. En USA, un laboratorio de Investigación Tecnológico ha llevado a cabo concienzudas investigaciones sobre las posibilidades de las ondas ELF (extremadamente baja frecuencia) y consiguió encontrar frecuencias específicas que permiten inducir a distancia cambios psicológicos (irritabilidad, euforia, angustia, temor, depresión…) y también pueden repercutir a nivel del sistema digestivo y producir náuseas, bulimia, anorexia.

Pero no estamos hablando de los efectos nocivos que pueden derivar de la telefonía móvil y del sistema Wi-fi, cuyas manifestaciones son más imprecisas ya que el cuerpo las acumula a largo plazo y sus efectos dependerán del estado de salud del individuo, susceptibilidad genética y edad.



Existen armas electromagnéticas que inciden en cualquier parte del cuerpo pudiendo provocar el caos de las funciones orgánicas, sin que la víctima aperciba que está siendo objeto de un ataque ejecutado con premeditación y alevosía por los llamados “piratas de guante blanco” que experimentan con cobayas humanas para perfeccionar el arsenal de tecnología punta usado por el terrorismo del siglo XXI.

Armas no letales: Se pueden alcanzar efectos biológicos precisos mediante las ondas electromagnéticas ELF. Las posibilidad de ejercer cierto grado de control sobre el comportamiento humano mediante microondas de baja intensidad. Las microondas pueden dirigirse hacia un blanco concreto gracias a un sistema llamado Magnetrón merced al cual los electrones que se producen por calentamiento en un tubo catódico pueden ser dirigidos luego hacia un punto determinado combinando un campo eléctrico y uno magnético.



Vamos a hacer hincapié que las armas electrónicas de última generación atacan emitiendo energía electromagnética (CEM) y tienen una característica precisa: operan en línea recta y pueden dirigirse hacia objetivos muy concretos para provocar daños inmediatos.

Lo que se denomina un estado de tensión o estrés biológico resulta de reacciones provocadas por una agresión o por estímulos captados por nuestros órganos sensoriales, por nuestros sentidos: la vista, el oído o por mecanismos psíquicos que provocan la angustia del que se ataca impunemente.

Una exposición continua a las ondas electromagnéticas puede resultar muy peligroso.


Cuando la emisión electromagnética es constante, aún siendo débil, las ondas electromagnéticas estimula la producción de las hormonas del estrés, y al mismo tiempo perturba notablemente la producción de otra serie de hormonas, que tienen un papel importante en la regulación de los ritmos biológicos.

Tras un cierto tiempo, nuestro sistema inmunitario se organiza para afrontar la agresión. Pero si el estrés electromagnético persiste, se pueden desarrollar transtornos neuro-endocrinos-inmunológicos, también llamados síndrome de hiperfrecuencias.

El punto de acción de los campos electromagnéticos es la membrana celular, donde se detectan mensajes eléctricos y químicos que se transmiten al medio intracelular.

“La radiación electromagnética perjudica el cerebro, el corazón, el sistema hormonas, los embriones…La radiación electromagnética interactúa por resonancia con los cuerpos y las células, interfiere con la comunicación intercelular, con el crecimiento y regulación celular, por lo que perjudica la base genética de la vida”. Dr Neil Cherry (Mayo 2.000).”

Desde 1.966, se conoce la existencia de la enfermedad de las radiofrecuencias o síndrome de los microondas, nada que ver con lo que ahora llaman “hipersensibilidad electromagnética”.



La exposición crónica a EM altera la liberación de una hormona que sintetizamos mientras dormimos, llamada melatonina, responsable de los ritmos biológicos a nivel de sistemas u órganos como el cerebro, corazón, endocrino, la inhibición de la peroxidación favorecedora del envejecimiento, e incluso activación de gen supresor de la formación de tumores P-53.

Por lo tanto, una disminución de la melatonina puede jugar un papel crucial en la aparición de enfermedades neurológicas, cardiológicas, inmunológicas acrecentando la vulnerabilidad frente a los agentes infecciosos.




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Publicado por: Anunciadora de Sión



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2 comentarios:

  1. como hago para contrarrestar estos efectos teniendo todo en casa miroondas wifi celular ,,, existe alguna maner??

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    1. http://despierta-tu-que-duermes.blogspot.com.br/2015/02/82-formas-practicas-de-reducir-la.html

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